Mi querido hombretón, mi adicto al trabajo. ¿Qué te pasa? Te
veo triste y apagado. Sé que piensas mucho y no quieres dejar de hacerlo, pero
¿no ves que no te deja ser feliz 100%?
Creo que tienes tantos miedos que te escabulles y te aferras
a tu entorno. Piensas que la positividad es cosa de niños pero la verdad es que
no lo es.
Quise que abrieras los ojos, pero me quede en el intento.
Aprendí que no puedes cambiar a una
persona, si ella no está dispuesta a cambiar.
Hace unos días vi que volviste a tropezar con la misma piedra. Inmediatamente
quería remover mar y tierra para ayudarte pero me contuve. Desde que te abrí mi
trocito de corazón dándote paz me encerraste en una caja y no te volví a verte
más. Ojalá que de aquí no mucho te des cuenta y abras los ojos. Mientras tanto
espero que no sufras demasiado y que las pequeñas cosas te llenen de alegría.
Con mucho cariño, una pequeñaja no tan pequeña que te aprecia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario